10086, Sunset Boulevard


ENRIQUE GALLUD JARDIEL

20 minutos, (20-09-07)
   

En esta mansión tiene lugar la acción de la inmortal película de Billy Wilder El crepúsculo de los dioses (1950), que nos narra de manera directa y brutal cómo Hollywood encumbra a sus ídolos cuando le producen suficientes beneficios y cómo los desecha cuando pasa su momento de gloria. En la piscina de la casa señorial de una antigua estrella del cine mudo aparece muerto un guionista, cuyo cadáver es quien sorprendentemente cuenta la historia de la olvidada diva.

Sunset Boulevard («el bulevar del crépúsculo») es una calle ubicada al oeste de Los Ángeles. Tiene una longitud aproximada de 34 kilómetros y cruza distritos emblemáticos de la ciudad, como Echo Park, Silver Lake, Bel-Air o Beverly Hills, donde residen los dioses de la pantalla. Pero este emplazamiento es ficticio: la mansión que contemplamos en la cinta se halla en el 641 de Irving Street.

La casa es un símbolo del pasado: todo su interior, barroco y preciosista, habla de días mejores pero definitivamente idos. Muebles antiguos, carteles amarillentos, tapicerías raídas, gruesos cortinajes que aíslan del mundo exterior. Uno de los tres Oscars de la película fue para la decoración.

La vieja actriz planea una reaparición triunfal, pero ningún estudio quiere correr el riesgo. Finalmente Norma Desmond enloquece y mata a su amante. Para llevarla a prisión le tienen que hacer creer que están rodando una película. Ella baja lentamente la escalera entre los focos y las cámaras y dice, arrogante: «Señor De Mille: estoy lista para mi primer plano.»

La propietaria de la casa la alquiló a la Paramount con la condición de que le construyeran una piscina. Allí se rodó también Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955). La mansión se demolió en 1957 y hoy no es sino un vulgar edificio gris de oficinas.