Camelot, el castillo mítico



ENRIQUE GALLUD JARDIEL

Camelot es el nombre de la fortaleza del rey Arturo de Inglaterra, legendario fundador de la mesa redonda y promotor de grandes empresas caballerescas. Es el emplazamiento de una gran cantidad de leyendas artúricas, entre la que destaca los amores de Lancelot con la reina Ginebra y la ira de Arturo al descubrir el adulterio.

La ubicación del sitio —si es que alguna vez existió —sigue siendo un misterio. Se cree que el nombre deriva de Camulodunum (nombre romano de la actual Colchester), aunque hay otras teorías, pues todas las regiones de Inglaterra quieren para sí el honor de albergarlo. Es uno de los emplazamientos más recreados en la ficción, pues aparece en todas las películas sobre Arturo, Lancelot y el mago Merlín.

Los romances emplazan Camelot junto a un río y una catedral, St. Stephen, centro religioso de los caballeros de la mesa redonda y punto de partida para la búsqueda del Santo Grial. Está rodeado de bosques prácticamente impenetrables, por lo que es difícil el acceso al castillo.

En una versión musical de 1960, de Lerner y Loewe, se decía: «Que nadie olvide que hubo una vez un lugar radiante conocido como Camelot». Esta frase se convirtió en un símbolo cultural para la generación hippie, queriendo significar un lugar idílico, un reino de justicia, donde se vivía en libertad.

Este maravilloso castillo no atrae a todo el mundo por igual. En la película de los Monty Phyton Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores, el rey Arturo y sus nobles coinciden en que Camelot es «un lugar estúpido» y deciden no acercarse por allí para nada.