Cómo encajar un rechazo laboral



ENRIQUE GALLUD JARDIEL

No te han dado el empleo que esperabas. Acéptalo, no te deprimas y aprende de tus errores


Si has pasado algún tiempo buscando trabajo, seguro que te habrás enfrentado con cartas o llamadas en donde se te hacía saber que no eras tú el elegido por tal y cual razón o, peor aún, sin darte ninguna razón en absoluto.

Es el momento del sabor amargo en la boca y la inevitable frustración. Claro que no eres el único al que le ha sucedido esto, pero ya se sabe que «Mal de muchos...» De todas formas, para no sufrir en exceso, conviene hacerse los siguientes razonamientos.

Acepta que los rechazos son habituales. En el mundo laboral se cuentan por cientos de miles cada día. Son una parte intrínseca del proceso de contratación. Hay que evitar tomárselos de una manera personal. Puede no deberse en absoluto a tus méritos, sino haber sido un capricho de la compañía. Aprovecha la experiencia para mejorar como candidato a lo que aspires.

Busca un grupo que te anime. La frustración conduce a la autocompasión. Nos apartamos de nuestro círculo habitual y disfrutamos sintiéndonos injustamente tratados e incomprendidos en un mundo que no nos aprecia. Esto es un error. Debemos, por el contrario, apoyarnos más en los seres que nos quieren, compartir con ellos nuestro enfado y, a poder ser, bromear sobre lo pasado.

Asesórate. Considera la posibilidad de que estés aspirando a algo equivocado, que no sea el trabajo en el que puedes destacar. No intentes conseguir el primer empleo que aparezca y pide consejo a profesionales para orientar tus esfuerzos hacia los más adecuados.

Analiza tu actuación. Las personas inteligentes en búsqueda de empleo averiguan lo que han hecho mal: corrigen sus currículos y cartas de presentación, repasan sus respuestas en las entrevistas y los otros aspectos del proceso. Preguntan a amigos y conocidos cuáles son sus puntos débiles, profesionalmente hablando, y procuran mejorarlos.

Envía una carta. Que no te hayan elegido para un puesto no significa que debas cortar los vínculos con una firma tras la entrevista. Una carta en donde indiques que, pese a no haber sido contratado, no pierdes la esperanza de serlo en un futuro puesto que te interesa especialmente esa empresa, causa una impresión inmejorable y es posible que te recuerden pasado un tiempo.

No pierdas de vista a la empresa. Procura mantenerte informado, por si surgen nuevas oportunidades en el mismo lugar. Intenta contactar con alguien que trabaje allí, que puede tener información interna sobre nuevos puestos. Esta insistencia puede dar buenos resultados, pues, de cualquier modo, tiempo y paciencia son dos de las claves esenciales en la búsqueda de empleo.