Cuida el exterior de tu propiedad



ENRIQUE GALLUD JARDIEL

 Nuestras responsabilidades no acaban en la puerta de nuestra casa. Si tenemos jardín, por pequeño que sea, hay algunas cosas que debemos saber para evitar todo tipo de problemas con los vecinos y para asegurarnos de que estemos cumpliendo la ley. Bien es verdad que las normas pueden varían según municipios, por lo que deberemos enterarnos de cuáles se nos aplican. No conocerlas no nos exime de su cumplimiento.

Aceras. El mantenimiento de las aceras suele estar bien especificado en las ordenanzas municipales. Generalmente estipulan que somos responsables de la seguridad de los que transitan por las aceras adyacentes a nuestra propiedad. Por ello, si éstas se encuentran deterioradas, es nuestro deber informar a las autoridades municipales para proceder a su reparación. Debemos recordar que si somos nosotros de alguna manera los responsables de su deterioro, puede que tengamos que costear total o parcialmente la reparación.

Árboles. En algunas localidades es ilegal cortar árboles, aunque se encuentren en nuestra propiedad. Informémonos de cuáles son las normas al respecto. Si el tronco de un árbol se halla en nuestro jardín nosotros somos responsables de su cuidado y mantenimiento. Si está en el borde entre nuestra propiedad y la del vecino, entonces compartimos la responsabilidad. Si las ramas del árbol de un vecino cuelgan en nuestro terreno y pueden ser un peligro, tenemos derecho a cortarlas hasta el límite de nuestro jardín, pero tenemos que hacerlo desde nuestro espacio: no podemos trabajar desde el espacio del vecino, a no ser que él lo permita expresamente. Lo mismo se aplica a las raíces, aunque este asunto entraña más riesgos, pues cortar indiscriminadamente las raíces de un árbol puede acabar con él. O puede provocar su caída, con el consiguiente peligro de accidente. Por lo tanto siempre es mejor llegar a un acuerdo con nuestros vecinos en estos asuntos y encargar estos trabajos a personal especializado.

Vallas. La responsabilidad en cuanto al vallado de nuestra finca es más clara, ya que no hay ramas que invadan otro espacio. Si la valla está íntegramente en nuestra propiedad, la responsabilidad es sólo nuestra. Si divide nuestro terreno y el del vecino, compartimos responsabilidad y gastos de mantenimiento. Ninguno de los dos puede quitarla sin permiso del otro. Hay normas municipales sobre la altura y colocación de las vallas divisorias.