Dónde y cómo estudiar


ENRIQUE GALLUD JARDIEL

La manera de estudiar está analizada y hay unas constantes que todos debemos tener en cuenta.

Cada uno es cada uno y todos tenemos nuestra manera peculiar de hacer las cosas: formas de trabajo con las que nos encontramos cómodos. Pero habría que preguntarse: ¿son las más provechosas? Las ciencias psicológicas y pedagógicas se han pronunciado sobre ello. Pese a nuestra idiosincrasia existen prácticas convenientes y otras que no lo son tanto. Por ello conviene insistir en ellas.
 
Los preparativos. Tengamos a mano todo lo que podamos necesitar durante nuestra sesión de estudio: bolígrafos, libros, agua... Así no tendremos que levantarnos. Desconectemos el teléfono para evitar interrupciones. Necesitamos también una mesa amplia donde poder extender el material y despejada de objetos inútiles. Tener que buscarlo nos distraerá. La silla que empleemos ha de ser adecuada a nuestro tamaño.
 
El lugar. El sitio que elijamos debe ser cómodo y agradable. Es preciso que no haya malos olores y que esté bien ventilado, pues el oxígeno es fundamental. Procuremos que no haya ruidos que nos puedan distraer. Aunque a algunos les gusta la música de fondo, la realidad es que impide concentrarse adecuadamente. Por esa razón, los lugares de paso (cocina, comedor) no nos sirven. Empleemos nuestra habitación. Si no es posible, es mejor ir a la biblioteca más cercana. Es imprescindible una buena iluminación que venga de la izquierda (si eres diestro). El resto de la habitación debe tener una luz tenue.

El modo. Pese al tópico, el estudio individual cunde mucho más, así es que debemos estudiar solos. Hagámonos un horario para planificarnos. Estudiemos durante periodos de 50 minutos, con 10 minutos de descanso entre ellos. Pretender estudiar más de 2 ó 3 horas diarias no es práctico: el cansancio hará que el último tramo nos cunda menos. Asegurémonos también de que dormimos lo suficiente.

La técnica. Una aconsejable técnica de estudio debería incluir siete etapas:

1.- Lectura previa: una lectura rápida para que nuestra mente vaya acostumbrándose al tema. Es más efectiva si se hace antes de que el profesor explique una lección.
2.- Lectura comprensiva: hacerlo detenidamente, procurando entender lo leído y buscando las palabras desconocidas en un diccionario.
3.- Notas al margen: indicaciones sobre los temas principales de los que se trata. Colocadas al margen del libro nos ayudarán a recordar lo importante.
4.- Subrayado de las frases esenciales (definiciones, fechas destacadas, vínculos con otros temas).
5.- Esquema: la elaboración de un diseño esquemático de los principales puntos, en un cuadro sinóptico que entendamos bien.
6.- Resumen: redacción de una síntesis de lo estudiado, en orden de importancia y sin dejar fuera nada de lo esencial.
7.- Memorización del esquema, para poder luego desarrollarlo, y de los aspectos importantes y curiosos del tema.