El sofá de mis sueños



ENRIQUE GALLUD JARDIEL

Qué características debe tener

Deberíamos hacer más deporte en nuestros ratos libres. Nuestra salud se beneficiaría. Pero mientras nos decidimos a hacerlo, pasamos mucho rato sentados. Un buen sofá es, pues, imprescindible en nuestra vida.

Existen en todos los colores, formas y tamaños, así es que podemos elegir el más idoneo a nuestras necesidades, pero no debemos precipitarnos. No son baratos, por lo que conviene invertir sabiamente, elegir uno sólido y que no deje de gustarnos.

Cómo deben ser. Los asientos deben ser duros y los respaldos, más blandos. Pruébalos y asegúrate de que al levantarte recuperan rápidamente su forma. Los muy blandos se estropean antes.   

Materiales. Los de madera maciza (pino, haya, abeto) son los más flexibles. Los metálicos (hierro, acero) son más caros, pero duraderos y de  fácil traslado. Si quieres que te dure entre 15 y 20 años, elígelo con armazón de acero y muelles. Las patas unidas a la estructura resisten más que las atornilladas.

Por dentro. Para el relleno, las plumas son confortables, pero acaban saliéndose y el sofá se deforma. El poliéster ha sustituido a la gomaespuma con buenos resultados. El látex es antialérgico y transpirable, pero resulta un 20% más caro.

Por fuera. Al elegir la tela para la tapicería, procura que esté tratada contra manchas y humedad. A la larga esto resulta rentable. Debe ser una tela ignífuga y sanforizada, para que no encoja. El algodón con mezcla y las microfibras son muy adecuados. La piel y el terciopelo resultan elegantes, aunque caros y no convienen en climas calurosos.

Tamaño y forma. En la tienda parecen más pequeños. Llévate las medidas de tu estancia y considera también tu propia altura. Al echar la cabeza hacia atrás, debe apoyarse en el final del respaldo. Los riñones deben quedar ajustados al respaldo para que el cuerpo no resbale. La cadera debe estar a la altura de las rodillas, nunca más baja. Los pies deben tocar el suelo sin forzar las rodillas. Si te gusta tumbarte, cómprate uno con reposabrazos bajos.

Estilo. Los de colores claros aumentan visualmente su tamaño. Para que no se pasen de moda, convienen los modelos de líneas sobrias y tapicerías lisas.

Comodidad. Los hay con respaldos abatibles. En otros, el asiento se puede desplazar hacia delante. Existen modelos con chaise longue para tumbarse. Algunos integran respaldos y reposabrazos de diferentes alturas. Diversos fabricantes te lo construyen «a la carta».

Mantenimiento. Procura que no reciban sol ni calor directo del radiador. La tapicería ha de tener una trama muy tupida, para que no acabe abriéndose. Su resistencia se mide el ciclos Martindale. Exige un mínimo de 15.000 ciclos. Debe ser desenfundable y lavable en casa, para un mantenimiento económico. De no ser así, emplea fundas.