Ética e informática



ENRIQUE GALLUD JARDIEL


Internet es un medio de comunicación instantáneo, inmediato, mundial, descentralizado e interactivo. Pero tiene un punto negro: aún no está debidamente regulado. La libertad de acceso a la red crea un espacio propenso a la trampa y al engaño. La legislación al respecto es lenta y sólo se aprueba tras una sucesión clara de delitos. Se precisan unas normas informáticas claras para que el usuario honesto sepa qué puede y qué no puede hacerse.

Está surgiendo una ética informática, una disciplina que analiza los problemas éticos creados por la tecnología de los ordenadores y los transformados o agravados por ella.

Delitos informáticos. Los más importantes son los siguientes: piratería de software, uso de recursos informáticos para falsificación de programas, creación caprichosa de virus, intromisión no autorizada en ordenadores privados o de entidades públicas, recogida no autorizada de datos personales, uso ilegal de la información de la que se dispone, empleo de los ordenadores para monitorizar y espiar a empleados, estafas, ciberpornografía, etc.

Problemas principales. Son, esencialmente, tres. La privacidad: nuestros correos pueden ir a lugares equivocados, nuestro compañero de trabajo puede leer nuestros documentos y puede darse un intervencionismo estatal sistemático. La identidad: la red nos permite camuflar nuestra verdadera personalidad y proporcionar datos falsos. La vulnerabilidad: ya no es sólo de los políticos o de nuestros superiores profesionales de quienes depende nuestra vida; estamos en manos de todo aquel que tenga la suficiente habilidad informática para intervenir o alterar datos en el ciberespacio.

La actitud de los informáticos. Los profesionales de los ordenadores y las empresas que los utilizan están desarrollando un código deontológico para garantizar la conducta ética en sus asociados o en sus organizaciones. Estas decisiones incluyen aceptar la responsabilidad de su trabajo, informar de peligros detectados, no utilizar software conseguido de manera ilegal, mantener la confidencialidad de la información obtenida, etc.

El código deontológico. En cuanto al usuario normal, se proponen unas normas básicas de ética informática:

1. No emplear el ordenador para dañar a otros.
2. No interferir ni indagar en archivos ajenos.
3. No emplear la informática para robar ni estafar.
4. No emplear ni copiar programas que no se hayan comprado.
5. No utilizar recursos ajenos sin autorización.
6. No apropiarse de la propiedad intelectual de otros.
7. Emplear los ordenadores respetando los derechos ajenos.