Consigue ser el mejor anfitrión



ENRIQUE GALLUD JARDIEL


20 minutos, (13-12-07)
 

Recibir y tratar con  elegancia a tus invitados en tu hogar se consideró en tiempos todo un arte. No debe perderse y hemos de saber que la cortesía y las buenas manera no se pasan de moda y siempre surten el efecto deseado. He aquí algunos cuantos consejos para cuando ejerzas de anfitrión en este tipo de eventos: cumpleaños, cenas de negocios, inauguración de la casa u otro tipo de celebración con familiares o amigos.

Preparativos. La regla de oro para el dueño de una casa es saber anticipar las necesidades de sus invitados: qué tipo de música de fondo prefieren o si puede molestarles algún olor. Comprobemos que no son alérgicos a animales (si los tenemos) o a flores. El objetivo es que se sientan confortables. Hay que avisarles con suficiente antelación y, si no han estado antes, darles indicaciones claras o incluso un plano de cómo llegar. 


Mantenimiento. La limpieza es esencial. Retiremos también los objetos que agobien y quiten espacio. Se ha de comprobar que hay jabón y papel higiénico en los baños, así como abundantes toallas. Para los fumadores se pueden preparar ceniceros o alguna habitación bien ventilada, para aquellos a los que no les gusta molestar a los demás. Además conviene facilitarles mecheros e incluso pastillas de menta para el olor. Muchos lo agradecerán. Necesitaremos un sitio para abrigos y bolsos. Si los percheros no nos bastan, podemos habilitar una habitación para que los coloquen sobre la cama.  Hagamos también sitio en el exterior para que aparquen sus vehículos, aunque ello implique llevar los nuestros a algún lugar apartado.


Invitados. Hay que acertar con el número. Si son muy pocos pueden sentirse violentos y la conversación languidecerá. Con demasiados, se corre el riesgo de que se formen varios grupos independientes. Diez o doce es lo adecuado para poder atenderlos a todos. Procuremos que sus gustos, profesiones o actividades sean afines y el número de personas de distintos seños esté más o menos equilibrado.

Menú. Hemos de ofrecer variedad: nada más lamentable que un invitado que queda con hambre porque se le presentan pocas opciones de su gusto. Siempre hay que considerar la posibilidad de que alguien sea vegetariano, por lo que debe haber varios platos sin carne ni pescado. La comida se ha de hallar lista de antemano, para que nos podamos ocupar de los invitados según vayan llegando. No todos los huéspedes beberán alcohol, así es que hay que proveerse de zumos, refrescos y agua mineral. Muchos preferirán café o té y nosotros deberemos ofrecerlos, pues a mucha gente no le gusta pedir algo especial. Como anfitriones es nuestra responsabilidad que nadie beba demasiado alcohol, por lo que es preferible que nosotros ofrezcamos las bebidas antes que dejar un bar abierto a cualquiera. Así evitaremos la posibilidad de alguna situación embarazosa.

Protocolo. Recibamos a los invitados personalmente en la puerta y presentemos a los que no se conozcan. Si no han estado antes en la casa conviene darles algunas indicaciones y dejarles en libertad. Si insistimos en que se sienten nada más llegar, pueden cohibirse. Hay que indicarles dónde están los lavabos. Durante la velada no hemos de abandonarlos. Mezclémonos entre ellos y repartamos nuestro tiempo, evitando pasar demasiado rato con un grupo en especial. En cuanto al ofrecimiento de bebidas, etc., es mejor insistir mucho que poco.