Impresiona en tu nueva empresa


ENRIQUE GALLUD JARDIEL

20 minutos, (11-12-07)
  

¿Inicias tu actividad en una empresa? Recuerda que tu futuro en ella puede depender en gran medida de la primera impresión que causes. Tanto por su propio interés como por curiosidad todos estarán pendientes de ti y examinándote. Además, si gustas a los jefes pero no a tus compañeros, quizá la vida allí no te sea muy agradable. Si das la imagen de “listillo” o de “trepa” las cosas se te pondrán difíciles. Por el contrario, si mantienes un perfil bajo, nunca prosperarás. ¿Cómo compaginar estos intereses opuestos?

Actitud. Nada funciona mejor que mantener el optimismo y una postura entusiasta y positiva. Manifiesta tu contento por estar allí. Deja tus problemas en casa y, sobre todo, evita inmiscuirte en los problemas internos de la empresa. No tienes aún base para juzgarlos, por lo que no debes mezclarte en ellos ni tomar partido.

Aspecto. Vístete adecuadamente. No subestimes la importancia de la apariencia física. Aunque otros vistan de manera informal, piensa si no tendrás que atender al público o a clientes. Hasta no estar seguro cuida tu atuendo. Y, por supuesto, la higiene.

Sociabilidad. Mézclate lo antes posible con tus compañeros. Pregúntales por sus vidas. Aprende sus nombres. Manifiesta tu interés por involucrarte en las actividades que los compañeros puedan tener el común (juegos, deportes, salidas, vida social en general).

Información. Entérate de dónde estás y de cuáles son las políticas y norma de la empresa. Si están escritas, pide una copia. Si no lo están, indaga. Es mejor preguntar muchas veces que cometer errores de procedimiento. Toma notas. Asiste a todas las sesiones de orientación y, sobre todo, escucha a los demás.

Eficacia. Manifiesta tu voluntad de trabajar en equipo y no intentes arrogarte méritos. Presenta los logros como colectivos. Toma la iniciativa y, si has acabado tu trabajo pendiente, pregunta en qué puedes ayudar a otros. Muestra así tu voluntad de colaborar con la empresa. Mantén tus asuntos al día y un registro personal de tus actividades y de su progreso. Esto indica tu orden mental y causa una excelente impresión.

Esfuerzo. Que no parezca que trabajas a disgusto o forzado. Cumple las horas fijadas. Llegar un poco tarde y marcharse un poco pronto equivale a indicarle a tus jefes que, cuando ellos no miren, tampoco trabajarás. Asimismo conviene que tu asistencia sea regular, para que no se dude de ti, si tienes que faltar por enfermedad.

Honestidad. No emplees el tiempo laboral en tus asuntos privados (llamadas, cartas, etc.), pues las empresas, aunque lo toleren en cierta medida, lo saben y se forman muy mala impresión de estos empleados. Lo mismo puede decirse del material que usamos. Aunque no se note demasiado su falta, los bolígrafos, los clips o el papel celo son de la empresa, no nuestros.

Vinculación. Indica tu intención de durar en la empresa. Busca un mentor o protector que pueda ayudarte a encarrilar tu trayectoria profesional en ella. Aprovecha las oportunidades profesionales o sociales para conocer a los directivos. No tengas reparo en hablar con ellos y contarles cómo te sientes en la organización, cuáles son tus planes y a dónde esperas llegar. Las empresas prefieren los empleados activos y ambiciosos a los apáticos y conformistas.