La bodega en casa



ENRIQUE GALLUD JARDIEL

Las mejores condiciones para tus vinos

El vino no es sólo un placer para los sentidos si lo consumimos con mesura. Es también una marca de sofisticación y elegancia en un hogar. Pero para un óptimo mantenimiento requiere un almacenaje especial y unos parámetros de temperatura y humedad que debemos conocer, si queremos luego degustarlo en su mejor momento.

Los entendidos nos aconsejan que invirtamos en un estante para vinos o incluso en un armario-frigorífico especial. Pero aunque no lo hagamos, algunos consejos nos ayudarán a guardarlo en condiciones idóneas.

Lugar. En el caso de almacenar muchas botellas (o pocas, pero caras) a ser posible deberíamos acondicionar un cuarto trastero como bodega. Si somos exigentes podemos hacernos con una unidad de climatización y un humidificador (los hay bastante económicos, suficientes para climatizar hasta 12 metros cúbicos). El objetivo es que el vino no sufra cambios bruscos de temperatura o de luz. Tampoco son recomendables los olores fuertes, los humos o las vibraciones, por lo que no conviene nunca tenerlos en la cocina o el garaje. Estarían mejor en cualquier otra habitación de la casa. El sitio perfecto sería una cueva o un sótano.

Condiciones. Lo ideal es que los vinos permanezcan en una atmósfera fresca y por encima del 70% de humedad relativa. Para conseguirlo podemos emplear humidificadores o simplemente recipientes con agua, que habría que cambiar con frecuencia. La temperatura adecuada de conservación del vino está entre los 13º y los 16º centígrados. Es importante que haya buena ventilación. A temperaturas altas envejece más pronto y puede rezumar alrededor del corcho. El lugar que elijamos debe ser oscuro, iluminado por una simple bombilla.

Posición. Las botellas deben siempre mantenerse en posición horizontal. De esta manera, el corcho permanece húmedo e impide que el aire penetre y se oxide el vino. Se pueden apilar si son iguales. En caso contrario, es mejor guardarlas en una estantería. Deben moverse lo menos posible, pues la quietud mejora la calidad del caldo.

Estanterías. Las metálicas son las más económicas, pero se oxidan y no son muy atractivas. Hay también costosos botelleros en diferentes maderas. La mejor opción son los botelleros de barro cocido o arcilla. No se deben almacenar las botellas en cajas de cartón, porque se deterioran con el tiempo y pueden contaminar el vino.

Barriles. En contra de lo que se cree, los barrilitos de madera no son aconsejables: se resecan si no están totalmente llenos, es difícil limpiarlos y en muchas ocasiones avinagran el vino y se convierten en nidos de bacterias.