La cuenta atrás para el gran día



ENRIQUE GALLUD JARDIEL

Mañana tenemos la entrevista que será crucial para nuestra carrera profesional y nuestro futuro. Hemos puesto en ella todas nuestras esperanzas porque es el trabajo que siempre hemos estado buscando. Hemos cumplido los preliminares y confiamos en el éxito. Imaginamos qué nos pueden preguntar y hemos preparado mentalmente las respuestas. Hemos ensayado nuestra actitud y nuestros modales frente al espejo. Nos hemos asesorado y hecho acopio del valor necesario. Pero todo eso se verá mañana. La pregunta que queda es ¿qué es lo más conveniente que hagamos hoy? ¿Con qué actividades podemos sacarle partido a la víspera de la entrevista?

Ubicación. No podemos arriesgarnos a no estar en el sitio en el momento preciso. Asegurémonos de que conocemos el emplazamiento del lugar de la entrevista. Si no es así, convendría ir de antemano, para localizarlo, saber cuánto se tarda en llegar, dónde aparcar si vamos en coche, si hay barreras de seguridad, etc. Hagámoslo a la misma hora que lo tengamos que hacer al día siguiente para encontrarnos con las mismas variables. Además, mañana nos resultará un trayecto conocido y reduciremos los nervios.

Confirmación. Si tenemos dudas respecto a lo anterior o cualquier otro aspecto no está de más llamar a la empresa y confirmarlo. Lo mismo puede decirse en cuanto a la hora de la entrevista. Es mejor asegurarse.

Vestimenta. ¿Qué llevaremos puesto? Conviene revisar nuestro atuendo de mañana, incluyendo complementos (cinturón, cartera), etc. Y, lo más importante, tener un plan B, por si se nos derrama el café en el pantalón en el último minuto.

Repaso. Conviene refrescar la memoria en todo lo relativo a la empresa, nuestros posibles jefes y el puesto de trabajo. También lo que se nos puede preguntar y las respuestas que deseamos dar para potenciar nuestra imagen. No es ninguna tontería tenerlas escritas y revisarlas de cuando en cuando.

Ensayo. Pidamos a un familiar o amigo que finja hacernos una entrevista, para así valorar nuestra capacidad comunicativa y el tiempo que necesitamos para responder a una pregunta. Conviene hacerlo con toda la parafernalia: ropa. gestos, movimientos... Esto nos evitará nervios más adelante.

Relajación. Es bueno practicar algún ejercicio físico (correr, montar en bicicleta) y también alguna actividad mental que desvíe nuestra mente de lo que se nos viene encima (leer, ir al cine).

Dieta. Se recomienda una cena muy ligera, para evitar pesadez de estómago y mala digestión. Ni que decir tiene que se desaconseja radicalmente el alcohol y cualquier tipo de tranquilizante. Es mejor ir a la cama antes de lo habitual, por si tardamos en dormirnos debido a los naturales nervios, pero no debemos tomar somníferos, cuyos efectos secundarios nos restarían capacidades por la mañana

Higiene. Al levantarnos, cuidemos nuestra higiene en todos sus detalles (uñas, hilo dental, desodorante, etc.), pero sin abusar de colonias ni perfumes.

Detalles finales. Vistámonos sin prisa y no nos olvidemos de llevar pañuelos para limpiar posibles manchas y alguna pastilla de menta para prevenir el mal aliento. Asegurémonos de llevar en funcionamiento el móvil, por si nos llaman para cambiar la hora de la entrevista, y también varias copias de nuestro currículo, por si hubiera más de un entrevistador.