Para qué usamos las bibliotecas



ENRIQUE GALLUD JARDIEL

 Hace unos siglos quién tenía una libro poseía un tesoro al alcance de muy pocos. Nuestro mundo actual proporciona al ciudadano la posibilidad de acceder gratuitamente a un número considerable de obras, mediante las bibliotecas públicas, para el ocio o el estudio. Pero ¿hacemos un uso adecuado de este instrumento que se nos ofrece? ¿Sacamos partido a nuestras bibliotecas? La respuesta no es muy alentadora.

Videoteca y discoteca. Éstos serían nombres mucho más adecuados, ya que el mayor número de préstamos de una biblioteca consiste hoy en día en películas y discos que los jóvenes se llevan el viernes y devuelven el lunes (el tiempo de préstamo de audiovisuales es de una semana).

Edades y sexo de los usuarios. Sorprendentemente, los chicos entre 12 y 16 años leen mucho más que los que tienen entre 17 y 25, dando preferencia a comics y novelas de aventuras. Los lectores más asiduos son los jubilados, con gran diferencia al porcentaje de lecturas del grupo de edad comprendido entre los 30 y 60. Las mujeres leen mucho más que los varones.     

Qué se lee. Las temáticas preferidas cambian con los vaivenes de las modas y los libros preferidos hoy pueden luego dormir en las estanterías durante años sin que nadie los pida ni consulte. Existe un gran influjo del cine: las novelas en las que se ha basado alguna película son las más solicitadas.  Las tres clases de novelas más populares son las románticas (Danielle Steel, Barbara Taylor Bradford), las de tema bélico o de espionaje (Tom Clancy, Frederick Forsyth) y, finalmente, los típicos best sellers de autores masivamente publicitados (Ken Follet, Dan Brown, Stephen King). Poesía, teatro y ensayo tienen marcadamente menos lectores.

Épocas. La actividad de la biblioteca depende del momento. En tiempo de exámenes se llena de estudiantes que usan sus instalaciones y consultan libros de referencia, sin llevarlos prestados. Al acercarse el verano se disparan las solicitudes de guías turísticas y libros de viajes.

La opinión del experto.
Susana Ávila.Directora de Biblioteca Pública.

«Estamos en una época de transición. El mundo cambia y la biblioteca cambia con él. Cada vez más los jóvenes se inclinan hacia las nuevas tecnologías y la biblioteca hace coexistir la forma tradicional del libro con los nuevos soportes. Las demandas de CD, DVD y CDRom son una realidad en aumento en la moderna biblioteca. Pronto tendremos que cambiar su estructura tradicional para adecuarla a la conservación y préstamo de libros electrónicos.»