¿Te da problemas la fianza?



ENRIQUE GALLUD JARDIEL

20 minutos, (15-11-07)
   

Éste es un aspecto del proceso de alquiler de una vivienda que mucha gente desconoce. Generalmente, cuando vamos a alquilar una casa, aceptamos o no lo que el dueño de la vivienda nos exige dependiendo de que nos parezca más o menos razonable. Pero hay una normativa al respecto, aunque no siempre se cumple. Para asegurarnos de que se respetan nuestros derechos debemos saber qué se nos puede pedir y qué no.

Generalidades. La fianza urbana está regulada por el artículo 36 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) y es obligatoria en los contratos amparados por dicha ley. El arrendador de un inmueble la pide con dos propósitos fundamentales: asegurarse de que el inquilino le abone la renta y conseguir que le devuelva el bien arrendado en las mismas condiciones de mantenimiento en que lo encontró.

Plazos. El inquilino debe entregar la fianza al arrendador el día de la firma del contrato de arrendamiento. Lo estipulado en la ley es una mensualidad para contratos de uso de vivienda y dos mensualidades para contratos de uso distinto de vivienda, sin embargo no es ilegal que el dueño de la casa pida una fianza mayor, para reforzar la garantía. Tras cinco años de contrato se puede actualizar. Se puede aumentar o reducir, de mutuo acuerdo, dependiendo de si la renta vigente ha aumentado o disminuido. Al terminarse el arriendo, el arrendatario debe devolverla y devengará interés legal a partir de un mes tras la devolución de las llaves.

Normas. Según la ley, las comunidades autónomas pueden exigir que los dueños de inmuebles depositen la fianza, sin devengo de intereses, a disposición de la administración autonómica, aunque esta obligación raramente se cumple. Si el arrendatario decide renunciar a la fianza, esta particularidad debe constar en el contrato, para evitar que el inquilino deje de pagar los últimos meses. En este caso seguiría vigente la obligación del arrendatario de depositar la mensualidad en su administración correspondiente. La fianza nunca puede emplearse para el pago del alquiler por parte del arrendatario. Y el dueño de la finca debe devolverla salvo que justifique legalmente que precisa usarla para efectuar reparaciones por daños causados por el inquilino en su propiedad.