Un empleo para sobrevivir



 ENRIQUE GALLUD JARDIEL

 Hay que comer. Y que pagar las facturas. Por eso nos podemos ver abocados algunas veces en nuestra vida a aceptar un empleo de supervivencia; esto es: un trabajo temporal con una remuneración muy baja y sin posibilidades de futuro, que sirve únicamente para ir tirando en espera de que nos llegue algo mejor. Si nos encontramos en esa situación no debemos desmoralizarnos, sino contemplar la situación en su debida perspectiva, aunque a primera vista el panorama parezca desalentador.

 Inconvenientes. Los aspectos negativos de estos empleos son obvios para cualquiera. En este tipo de trabajos los sueldos son bajos y nos obligan a modificar nuestro tren de vida. Es posible que nos obliguen a entrar en la espiral del pluriempleo para poder salir adelante. Mientras trabajamos vamos subsistiendo, pero el mismo horario laboral nos deja menos tiempo para buscar un empleo mejor, por lo que nos podemos ver atrapados en un círculo vicioso. Además, son empleos sin futuro: no duraríamos en ellos muchos años aunque nos lo propusiéramos.

Ventajas. Se podría aducir que son mínimas, aunque todo depende de cómo las veamos. Estos empleos nos aseguran un sueldo, bien que bajo, que nos permite atravesar el momento de crisis. Nos proporcionan un beneficio psicológico, pues aunque fantaseemos con una  vida de holganza continua, estamos adaptados al trabajo y las largas temporadas sin ocupación suelen ser muy nocivas para nuestra mente y nuestro ego: necesitamos sentirnos útiles y eficaces. También nos proporciona un respeto social: se considera mejor al que trabaja en algo para mantenerse él y a su familia que el que se rinde y abandona. De cara a Hacienda y a la Seguridad Social siempre es mejor estar en activo y cotizando. Y para posibles empleos, un historial de trabajo continuo es mucho mejor que un currículo con grandes periodos de vacaciones.

Otras consideraciones. Hay que saber aceptar lo que la vida nos ofrece y sacar el mayor partido de ello. Un empleo de estas características nos permitirá sobrevivir hasta alcanzar otro mejor. Pero hay más: podemos buscar un empleo de este tipo en donde sea posible aprender técnicas y habilidades que luego nos puedan ser útiles en otro sitio. Un trabajo provisional en unos grandes almacenes durante Navidades no parece gran cosa, pero mejorará nuestras capacidades en ventas, trato con el cliente, sistemas de inventarios, etc. Puede que también pueda ser de nuestro agrado, por estar relacionado con alguna de nuestras aficiones (socorrista en una piscina durante el verano, bedel en una biblioteca. etc.). Un empleo temporal en una gran compañía no es una garantía de que luego se pueda entrar en la misma, pero es un primer paso en esa dirección, pues se hacen contactos, se conoce cómo funciona la empresa y ese tiempo que se trabajó para ella es efectivo en el currículo. Sin embargo, aunque no planeemos estar en el empleo durante mucho tiempo, conviene que trabajemos de forma sincera y profesional, pues nunca se sabe quién nos está juzgando y cómo puede repercutir eso en nuestro futuro.