Una entrevista tirada a la basura



ENRIQUE GALLUD JARDIEL
20 minutos, (24-07-07)
   
Quien nos entrevista, espera algo de nosotros. Reduzcamos el riesgo de equivocarnos

 Independientemente de nuestras capacidades e idoneidad para el puesto, nuestros entrevistadores dan importancia a nuestra apariencia y modales. Consideran que son síntoma de lo que seremos luego, una vez contratados. Recordemos estos factores.

 Falta de franqueza. Una costumbre generalizada es mentir: hinchar los currículos, decir que en el empleo anterior se ganaba más, ocultar razones de despido. Los entrevistadores tienen práctica en detectar estos fraudes y suelen ponerse en contacto con los previos contratadores. Muchos candidatos mienten sobre su dominio de programas informáticos, pero siempre se acaba por saber la verdad, así es que la sinceridad es la mejor actitud.

Saber escuchar. Muchos entrevistados se precipitan con sus respuestas. Al inicio de la pregunta suponen lo que viene después y cortan al entrevistador. Esto produce un efecto deplorable, especialmente si se trata de un empleo cara al público.

Espontaneidad. Debemos parecer naturales. Nada peor que decir frases preparadas de antemano. Quedan muy artificiales y producen mala impresión. Debemos contestar a lo que nos pregunten, no llevar el tema a donde nosotros queramos. Tampoco es bueno pretender impresionar mencionando nombres de empresas o personas del sector. Probablemente nuestro entrevistador los conocerá mejor que nosotros y nos puede poner en un aprieto.

Campechanería. Mantengamos las formas. Si el entrevistador nos tutea, es un permiso implícito para que nosotros lo hagamos. Pero nunca debemos tomarnos demasiadas confianzas ni rebajar nuestra manera de hablar. Un «¡jo, tío!» a destiempo destruirá nuestras posibilidades.

Referencias. Se valora la experiencia anterior. Debemos llevar cartas de referencia. Pidámoslas en nuestros antiguos empleos. Aunque nos hayan despedido por cualquier motivo, esto no suele figurar en su contenido y siempre es mejor que no tenerlas.

Higiene. Es un elemento decisivo. Un pelo grasiento o manos mal cuidadas pueden imposibilitarnos el acceso a un puesto. Un piercing  no nos afectará si queremos ser mozo de almacén, pero nos cerrará puertas si pretendemos ser vendedores.

Provocación y moda. Pensemos en la entrevista como en un proceso esencialmente conservador. En las mujeres, un exceso de maquillaje, tacones muy altos, grandes escotes o minifaldas resultan contraproducentes. Las empresas quieren trabajadores, no empleados exhibicionistas. En los hombres, la tradicional corbata sigue dando buenos resultados para marcar una imagen. Pero una corbata floja o una camisa por fuera del pantalón, aunque sean de marca y estén de moda, nos perjudicarán.
 
LA OPINIÓN DEL EXPERTO

Consuelo Simón.
49 años, Directora de División. Mölnlycke Health Care

«Quien no es cuidadoso en una entrevista, no lo será luego en su trabajo diario. Por eso, cuando entrevisto a candidatos, siempre me fijo en aspectos de su personalidad. Los que contratamos conocemos el lenguaje corporal y sabemos medir el entusiasmo y las ganas de trabajar de alguien. No nos pueden engañar, aunque lo intenten. Yo he entrevistado a gente que se presentó bebida o incluso bajo los efectos de alguna droga. ¿Cómo se puede pretender que alguien, después de ver eso, confíe en ti?»