Welton, el colegio de los poetas muertos



ENRIQUE GALLUD JARDIEL

20 minutos (08-11-07)

Esta institución académica representa de la manera más absoluta la tradición y el continuismo en la educación y en los sistemas de enseñanza. Es el peor lugar para un librepensador, para un espíritu libre. Sin embargo, allí es donde va a vivir y a enseñar John Keating, un profesor de mente abierta y métodos revolucionarios, un alma de poeta que intenta transmitir a sus alumnos la pasión y el entusiasmo por la vida.


La Academia Welton es una prestigiosa escuela privada, aislada y tradicional. Se halla emplazada en las tranquilas montañas de Vermont, en Nueva Inglaterra y representa la más estricta esencia de la sociedad victoriana. Es un edificio de estilo colonial, sombrío y austero, como corresponde al tipo de personas conformistas que allí quieren formar.

En este colegio de elite se respetan cuatro principios fundamentales: tradición, honor, disciplina, grandeza. Este credo se respeta de manera exagerada: la misma ceremonia de inauguración en la que el director los enuncia se asemeja a unos oficios religiosos.

Keating, en cambio, romperá con todas las tradiciones y con sus particulares méritos pedagógicos inculcará en los internos de la academia el gusto por el arte, el sentimiento de libertad y la filosofía del Carpe diem, que nos lleva a vivir intensamente cada momento. Pero pagará por ello. Se le responsabilizará de todos los males de la escuela  habrá de abandonar su puesto. El idealismo no siempre triunfa ante el inmovilismo, plásticamente simbolizado en esta academia.
 
La película El club de los poetas muertos (1989) de Peter Weir, obtuvo el Oscar al mejor guión original, marcó época y fue la culminación de otras obras cinematográficas sobre profesores innovadores, desde Rebelión en las aulas hasta El club de los emperadores.