Roosevelt, presidente y taxidermista



ENRIQUE GALLUD JARDIEL

El estadista norteamericano Theodore Roosevelt (1858-1919) fue el vigésimo sexto presidente de su país, donde gobernó desde 1901 a 1909. Su fama fue mucha entre los republicanos y durante su presidencia afirmó el principio del intervencionismo en América Latina. Pese a ello y por sus intentos de ejercer el arbitraje en política internacional, se le concedió en 1906 el Premio Nobel de la Paz.

Pero no son sus logros políticos lo que nos interesa, sino la actividad paralela que llevó a cabo y que constituyó, si no un oficio, sí su afición y su pasión: la taxidermia. Porque Theodore estuvo interesado en el mundo natural y en los animales desde bien joven. Solía coleccionar insectos, plantas, nidos de pájaros y huesos de animales, para estudiarlos. En 1867 su familia creó el Roosevelt Museum of Natural History, al que el  pequeño Theodore contribuyó con una gran cantidad de ejemplares

Durante sus años mozos desarrolló un gran interés por el oficio de taxidermista y emprendió la conservación de una gran cantidad de especimenes.  Aparte de lo que aprendió en los libros, recibió lecciones de un taxidermista profesional: John G. Bell, uno de los más destacados de su tiempo. Muchos de los animales disecados por Roosevelt en esos años se conservan y pueden admirarse aún.

Roosevelt fue el creador de las primeras reservas de animales y parques nacionales de los EE.UU. Promulgó diversas leyes para la protección de los animales y de  los bosques. Su contribución a la conservación de la naturaleza no se ha superado aún en su país.